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La automatización industrial está entrando en una nueva etapa. Ya no alcanza con que los robots vean o ejecuten movimientos programados: ahora necesitan sentir lo que manipulan.

En este contexto, Robotiq presenta el TSF-85, un sensor táctil diseñado para integrarse en las yemas de las pinzas colaborativas, marcando un avance clave hacia lo que hoy se conoce como Physical AI: sistemas capaces de interactuar con el mundo real con mayor inteligencia, precisión y adaptación.

Este desarrollo no solo mejora la manipulación robótica, sino que redefine el rol de los grippers dentro de las aplicaciones industriales.

De sujetar a sentir: una nueva capacidad en robótica

Tradicionalmente, las pinzas robóticas han estado diseñadas para agarrar objetos con fuerza controlada, pero sin información real sobre el contacto.

El TSF-85 cambia completamente este paradigma al permitir que el robot obtenga información táctil en tiempo real, convirtiendo el agarre en un proceso inteligente y dinámico.

Este sensor fue desarrollado específicamente para integrarse con la pinza 2F-85 de Robotiq, reemplazando las yemas estándar sin modificar la estructura del sistema. Esto permite una adopción rápida en aplicaciones existentes sin necesidad de rediseños complejos.

Inteligencia en el contacto: cómo funciona el TSF-85

El sensor incorpora una matriz de 28 taxels (4×7) que permite medir la distribución de fuerzas y la geometría del contacto sobre la superficie del objeto.

A partir de esta información, el sistema puede interpretar:

  • presión de contacto en tiempo real

  • estabilidad del agarre

  • deformación del objeto

  • variaciones en la superficie

Además, el TSF-85 opera a una frecuencia de 1000 Hz, lo que le permite detectar fenómenos como el micro-deslizamiento (micro-slip) antes de que el objeto caiga, ajustando automáticamente la fuerza de agarre.

Este tipo de retroalimentación es clave para aplicaciones donde la precisión es crítica, como manipulación de piezas delicadas, ensamblaje o procesos logísticos complejos.

Multimodalidad: el “sentido faltante” en robótica

Uno de los conceptos más relevantes detrás de este desarrollo es que el tacto era, hasta ahora, la “modalidad faltante” en robótica.

Según la información técnica de Robotiq, los sensores táctiles aportan:

  • datos de presión para conciencia de contacto

  • vibración para detección de deslizamiento

  • propiocepción para entender la orientación del agarre

  • información multimodal para mejorar decisiones del robot

Esto permite que los sistemas robóticos no solo ejecuten tareas, sino que aprendan y se adapten en tiempo real, especialmente en entornos variables o no estructurados.

Preparado para la Physical AI

El TSF-85 no es solo un sensor, es un habilitador de nuevas aplicaciones basadas en inteligencia artificial aplicada al mundo físico.

Gracias a su compatibilidad con estándares industriales y ecosistemas tecnológicos como ROS 2 y plataformas de IA, permite integrarse fácilmente en pipelines de aprendizaje automático y sistemas avanzados de automatización.

Esto abre la puerta a:

  • robots capaces de ajustar su comportamiento en tiempo real

  • sistemas que aprenden de la manipulación

  • automatización en entornos impredecibles

  • mayor autonomía operativa

En lugar de depender exclusivamente de programación rígida, los robots comienzan a interactuar con el entorno de forma más natural e inteligente.

Integración simple, impacto inmediato

Uno de los grandes diferenciales del TSF-85 es su facilidad de implementación.

Al estar diseñado como reemplazo directo de las yemas en la pinza 2F-85, su instalación es rápida y su integración se realiza mediante comunicación estándar RS-485 con módulo de adquisición de datos dedicado.

Esto permite que empresas que ya trabajan con soluciones de Robotiq puedan incorporar capacidades avanzadas de percepción táctil sin modificar su infraestructura existente.

Robótica más precisa, adaptable y humana

El avance hacia sistemas con percepción táctil representa un cambio estructural en la automatización industrial.

La combinación de visión, fuerza y ahora tacto permite desarrollar soluciones más robustas, flexibles y eficientes, capaces de adaptarse a variaciones reales del entorno productivo.

El TSF-85 posiciona a la robótica colaborativa en un nuevo nivel, donde la interacción con objetos deja de ser rígida para convertirse en un proceso inteligente y dinámico.


En Murten acompañamos a las empresas en la incorporación de tecnologías avanzadas de robótica colaborativa y percepción inteligente, integrando soluciones que permiten evolucionar hacia sistemas más precisos, adaptables y preparados para la próxima generación de automatización industrial.

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